Machismo: ¿hacemos silencio?

En el mundo en el que vivimos, en la sociedad en la que nos encontramos, hay un tema que me parece de vital importancia: la violencia de género. Después de todo, en los medios de comunicación han aparecido noticias luctuosas (Ejemplo Chocante) en los últimos días sobre este problema. Acontecimientos que afectan no solo a las víctimas sino a todo su entorno familiar y social. Esto por lo tanto debería suscitar una reflexión profunda en todos los niveles de la sociedad a la vez que una llamada a educar para prevenir que estos hechos tan tristes se continúen dando.

¿Qué ha tenido que pasar para llegar a estos niveles de violencia? ¿Qué está en la raíz de este problema? ¿Qué podemos hacer nosotros para prevenir que más y más casos se den? Cierto es que existe una ley, unos cauces preventivos, un número de teléfono para personas que sufren violencia, pero, ¿acaso será esto suficiente?

Yo creo que no. No es suficiente. Lo que habría que buscar es la base de todo esto que se lleva viviendo. ¿Será que vivimos en una sociedad machista en la que las mujeres aun a pesar de su lucha reivindicativa por igualdad todavía ocupan un lugar secundario y relegado al asentimiento? ¿Será que en nuestro lenguaje se han colado expresiones que generan un desnivel inconsciente aunque asfixiante? ¿Será que todavía entendemos que las mujeres son objetos a los cuales mirar, gritar y piropear e incluso utilizar para el beneficio de un momento de placer? ¿Será que el discurso reivindicativo se ha agotado y ya no es capaz de convencer a muchos hombres de que es necesario reconocer que tanto ellas como ellos están en igualdad de condiciones, capacidad y oportunidades sin dejar las diferencias que supone el ser de un sexo u otro? ¿Será que aún en nuestras clases permitimos que se cuelen “micromachismos” que tanto uno como otros crezcan?

Son preguntas abiertas que me surgen en estos momentos. La cuestión será…Y tú, ¿qué piensas? Dejo un vídeo que me parece elocuente sobre lo que he venido escribiendo. Puede que alguna manifestación de “micromachismo” roce el límite entre lo que es y lo que no es machismo pero creo que el diálogo abierto, respetuoso y atento pueden ayudar a solucionar muchas situaciones que se dan en la actualidad y que son germen para casos en los que tanto hombres como mujeres padecen una muerte en vida y una vida que conduce a la muerte.



Carlos Alvarado

Buscador apasionado de la verdad. Educador por convicción. En constante afán de aprender. Abierto a lo que cada día, sorpresivamente, me pueda ofrecer.

3 comentarios:

  1. La verdad que es una buena reflexión de un problemas muy actual y respecto al video pienso que hay cosas que si que son ejemplos de micromachismo y por otra parte algunos argumentos me parecen bastante cuestionables (exageraciones)

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  2. La verdad que es una buena reflexión de un problemas muy actual y respecto al video pienso que hay cosas que si que son ejemplos de micromachismo y por otra parte algunos argumentos me parecen bastante cuestionables (exageraciones)

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  3. El discurso feminista sí, se está agotando, porque se está agotando también el machismo de la sociedad. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor: ¿las chicas son tratadas peor en clase?, ¿los chicos las utilizamos injustamente como a un objeto?, ¿las profesoras nos inspiran menos respeto que los profesores?
    La respuesta es un no a las tres preguntas.
    Esto es positivo, aunque trae consigo su parte negativa, la cual es un verdadero problema. Esta es que, al igual que digo lo anterior, también digo que la violencia de género hacia la mujer es innegable, al igual que otras situaciones que sí, son machismo. El discurso se está agotando pero siempre quedan personas que no lo han entendido.
    El discurso feminista no solo se agota, sino que también agota. La otra parte de la sociedad, el género masculino (el cual no debería ser "otra parte" a estas alturas, pero se nos trata de tal) nos empezamos a ver "atacados". Nos acusan de mucho, mucho se pinta de machismo: ¿que te llaman gorda? A los chicos también se nos juzga por nuestro aspecto, también hay novias celosas, una chica que sobresale en clase se ve igual que un chico que haga lo mismo, yo nunca menospreciaría a mi jefa por ser mujer, ni a un cliente, ni practicaría ningún ejemplo de los del vídeo. Y sin embargo, se me acusa de ello. Es en este punto en el que se odia la queja, y es esto un problema muy importante. Los micromachismos sin sentido eclipsan los problemas reales.
    Esta situación no solo la vivimos en el campo del feminismo, sino en todos los sectores discriminados. Se trata de, como hablamos en una reflexión hace mucho tiempo, la discriminación positiva. La vivimos cuando un grupo social es discriminado históricamente, y en vez de equilibrarse, ocurre que tenemos que encontrar el peso justo en esa balanza entre el sector desfavorecido y los demás. Hasta que se encuentra, observamos diferentes movimientos en esta balanza, en los que un brazo pesa más que el otro. En una fotografía de esta inestable balanza veremos el sector desfavorecido más alto que el grupo de "los demás", y es en este momento en el que si los "desfavorecidos" ofenden a "los demás", son los últimos los que son silenciados. En este justo momento, todas las mínimas quejas hacia los desfavorecidos son discriminaciones, se atribuyen problemas conjuntos solo a esa parte de la balanza, y la otra permanece en silencio, pues son "los demás", y no los "desfavorecidos".
    Debemos situarnos en la objetividad con vistas a dominar la balanza, para lo cual hay que enfocarse en los problemas reales, en ayudar al otro, en reconocerse y en trabajar juntos. No nos dejemos llevar por la fiebre protestante hacia el otro sin antes mirarnos a nosotros mismos, por muy cómoda que sea nuestra situación. Se atribuyan esto los dos bandos.

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